viernes, 10 de septiembre de 2010

Ya nadie habla del amante Guisante

Hoy voy a hablaros del mante Guisante, el hombre que montó un gran show por los aires. Con su casco plateado, traje verde y bambas a reacción. Montó en aquella lanzadera dorada, acto seguido escribió coordenadas, y en su capa habia escrito un "te amo" en luces de neón. Un asteroide, ahi va... Amante guisante nuestro héroe total. Mira qué original, surcando los aires por su amor virginal. Y al divisar su hogar, la capa de alto voltaje enciende un mensaje especial. Cuando la brisa hace bailar sus mejillas, mira hacia abajo y ve a su amor de rodillas. ¡Qué crueldad! ¡Crueldad! ¿qué hacen tantos hombres, por Dios? Mientras su amada ve un avión por las nalgas, Guisante nota un gran incendio a su espalda. No hay frenos ni hay dirección, creo que ha perdido el control. "Un asteroide, ahí va", decía su amada, viendo al héroe quemar. "Un meteorito, ahí va", y mientras miraba su placer fue bestial. "Alas de fuego, un flash". Son cosas que nunca se olvidan, no se podrán olvidar. Bajó en picado hacia un colegio de niñas, iba a hacer trizas vestuario y letrinas, y al ver el fin no sufrió, cosas del estado de shock. No hay dolor, No muerdas, no. No pares, no. Bye, bye, guisante, bye. Vaya acto de héroe, vaya imbecilidad. A reveure, adéu. Tan sólo en los cuentos puedes idealizar. Auf Wiedersehen, au revoir. La musa es el medio, nadie es puro en verdad. Ciao, sayonara, au revoir, ¿un mito o un tipo suicida? Dime qué opinas ¿O el problema es siempre hormonal? Ya nadie nota un guisante en la cama.

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