Me arrastro hasta el salón a buscar amor plastificado, y sé que mañana ni me acordaré. Me acerco más a tí, y advierto que estás llorando. ¿Por qué? Si la noche nos ha ido bien. Estamos vivos y aún somos jóvenes.
No me digas nada, porque escucharé mis propias palabras... Y el espejo tendré que romper.
No hay comentarios:
Publicar un comentario