viernes, 2 de agosto de 2013

Sentidos

¿...Entonces, si mi mayor facultad es sentir, a qué puedo llegar? ¿Es bueno? ¿Dañino? ¿Interesante? Memoria sensorial, lo dejo en gratificante. Un olor, una canción que recuerde a algo, a alguien, a una etapa, un... ¿instante? es lo que hace sentir plenitud, vida. Los recuerdos nos forman, nuestro pasado es reflejo de nuestro presente, lo será de nuestro futuro, nuestro pasado somos nosotros, nuestros recuerdos nos cambian. Podemos odiarlos o anhelarlos, podemos asumirlos o engañarnos, pero no se borran, porque se bordan junto a los sentidos. Podemos revivir un sentimiento por medio de un lugar. Muchas veces querríamos volver al pasado, realmente podemos en cierta parte. Percibiendo los elementos de la situación nuestro inconsciente llega a los recuerdos. ¿Y qué si no los sentidos va a hacernos sentir vivos? Cerrar los ojos, acariciar la brisa, sentir el mundo con tus dedos, naturaleza, la lluvia mojar tu rostro, el fuego quemar tu piel dejando cicatrices; escuchar un acorde, tener la necesidad de que te lleve a otro, que finalice la secuencia, que te haga volar, fluir, como el agua; caminar por la calle y de repente oler el perfume de quien fue tuyo, y tú fuiste suyo, detenerte, recordar, asumir, volver a caminar; mirar una ciudad, un bosque, un lago, un animal, sentir, percibir la vida, que está ahí, que la puedes alcanzar; sentir el sabor de los labios que te hacen libre, la piel que te narcotiza. Dios mío, ¿qué haríamos sin sentidos? ¿Podría el cerebro crear recuerdos, de verdad, sin ellos?

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